¨No existe voz pequeña propone, en última instancia, una reflexión sobre la escala y la escucha: sobre cómo miramos, a qué atendemos y qué formas de vida consideramos relevantes en un mundo profundamente transformado por la acción humana. Aquí, la pintura no representa la naturaleza como algo externo, sino como una condición compartida, en la que estamos inevitablemente implicados."

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